De las empresas recuperadas a un Observatorio de la Riqueza: una apuesta para interpelar el sistema económico mundial

Un itinerario de lucha obrera iniciada en el movimiento sindical y las fábricas recuperadas en Argentina, del cual surge ahora un nuevo debate sobre la economía global.

La amenaza climática, las turbulencias en el poder global y el desenlace de cuarenta años de expansión de los modelos socioproductivos neoliberales han reanudado en casi todos los rincones del planeta la exploración de nuevos paradigmas sociales, culturales y económicos. Como semillas locales de estos nuevos paradigmas, las empresas recuperadas en Argentina forman sin lugar a duda una experiencia inédita, diseñando un movimiento plural a nivel nacional y regional, sostenido en el tiempo y semejante a lo que podemos encontrar en otros territorios golpeados por profundas oleadas de desindustrialización y crisis económica (Detroit/EEUU, Brasil, México, Grecia, Francia, España, Totnes/Inglaterra…etc). Hoy, luego de dos décadas de luchas y de crecimiento para fomentar una economía social potenciada por el período virtuoso de los gobiernos populares de Latinoamérica, surge una nueva iniciativa apuntando a la reforma del sistema económico global a través del Observatorio de la Riqueza por un nuevo sistema financiero y comunicacional mundial.

Ocupar, resistir, producir… resignificar

No es sencillo sintetizar una lucha tan emblemática y no hay probablemente mejor forma que contar su historia concreta. Las empresas recuperadas en Argentina y en otro país de América Latina se iniciaron como una respuesta combativa de los trabajadores frente a la violencia económica de los años 90, donde se multiplicaban despiadadamente medidas de exclusión social, de desindustrialización, de precarización laboral, en plena sintonía con los criterios ideológicos del consenso de Washington absorbidos por las élites locales. Las industrias llegaban al punto de quiebra económica y sus trabajadores, desamparados en el plano gubernamental, sindical y jurídico, optaban por defender sus puestos de trabajo, ocupando el espacio de producción y reconvirtiéndolo muchas veces en formas colaborativas. Dicho más fríamente y en términos conceptuales: donde el Estado y el mercado daba por descartable económicamente tal o cual espacio productivo, abandonando el activo financiero y la dirección empresarial, los trabajadores socializaban el capital material (y por lo tanto los demás capitales), mediante la ocupación física del espacio productivo y sosteniendo un conflicto frente al aparato gubernamental y jurídico. Además de lograr mantener los empleos y un cierto nivel de producción, las fábricas recuperadas demostraron tener una mayor resiliencia1 frente a las variaciones macroeconómicas que las sociedades privadas e incluso las Pymes tradicionales.

La cuenca industrial de la zona de Quilmes, Berazateguí, Varela en el conurbano sur de Buenos Aires dio luz a la primeras experiencias con el apoyo activo del sindicato metalúrgico (UOM) (2). Estas mismas experiencias se solidarizaron luego con otras iniciativas para propulsar el movimiento nacional de empresas recuperadas3 y otras federaciones. Actualmente, existen alrededor de 370 empresas recuperadas en Argentina (4) (cerca de 700 a nivel regional (5), movilizando cerca de 16 000 trabajadores con una mayor presencia territorial en la capital y la provincia de Buenos Aires, pero también en el interior del país. Su gran mayoría surgió a partir del período 2002 – 2004 en los sectores industriales metalúrgicos, alimentarios, gráficos y textiles. No obstante, no pararon de nacer de forma continúa hasta la fecha. Dos encuentros continentales tuvieron lugar en el 2005 y 2006 y dieron puntapié a nuevas articulaciones internacionales (6).

La emblemática empresa IMPA, pieza clave en este movimiento, esta ubicada en la capital argentina y cristalizó una experiencia particularmente irradiante. Creada en el año 1928 para diseñar piezas de aluminio destinadas a la industria aeronáutica, se nacionalizó en el 1944 y se transformó en cooperativa en los años 60. Llegando a la quiebra en el 1998 en pleno auge de desregulación estatal y de presión monopólica del grupo industrial Aluar, quiebra y pasa a ser empresa recuperada, no sin transitar contradicciones, intentos de sabotaje y momentos heroicos como cada una de estas experiencias. Logró mantener su línea de producción y abrió sucesivamente sus 22 000 m² de instalación cubierta a una universidad de los trabajadores, un bachillerato popular, un centro cultural, ocho salas de teatro, un cine, varios espacios de salud, un canal de televisión y una radio comunitaria.
Es decir, una empresa recuperada, dejando atrás el tradicional esquema de propiedad privada para transformarse en “plaza” o laboratorio nodal de encuentro entre movimientos obreros, urbanos, culturales y sociopolíticos. Varias de las características que la premio Nobel de economía Elinor Ostrom evidenció en su análisis internacional del uso de los recursos comunes (7) se pueden verificar, pero siempre teniendo en cuenta que el conflicto constituye un elemento central para habilitar el escenario de comunalización. Este mismo polo de resistencia y de apoyo a la auto-organización popular frente al vendaval de la economía globalizada sostuvo la lucha de otros trabajadores, como el caso del banco Scotiabank en el 2001, o de la empresa Lapa en el sector aeronáutico. Dicho apoyo se realizó a contracorriente de los frenos o incluso los vetos de las corrientes sindicales tradicionales que se oponían. Actualmente, sigue acompañando a la empresa La Salamandra y una fábrica aceitera de La Matanza (oeste de Buenos Aires).

Según Guillermo Robledo, quien fue parte de esta historia y actual coordinador del Observatorio de la Riqueza, es evidente que nuevos micro-paradigmas han sido habilitados por este frente plural de empresas en situación de desobediencia y recuperación por su propia fuerza productiva. Algunas políticas públicas han podido salir a la luz y facilitar la reconversión (ley de expropiación, programa estatal de créditos e incentivos). Varios movimientos sociales han acompañado la dinámica. Pero hay que admitir también que en veinte años, inclusive dentro del avance histórico de los proyectos populares en América Latina potenciado por un extraordinario ciclo de altos precios de las materias primas vinculado al crecimiento de China, estos micro-paradigmas de independencia económica han quedado como encapsulados y periféricos, sin poder escalarse o interpelar más a fondo la estructura “centro-dependiente” del sistema laboral, jurídico, monetario y financiero. Esto ha marcado un techo a la capacidad de transformación, no solo para las industrias recuperadas y la economía popular sino más ampliamente para la matriz económica regional. Estos límites vuelven justamente a la superficie con la actual recesión mundial y el avance de un proceso neocolonial-revanchista en su vertiente continental.

En busca de nuevos puntos nodales y síntesis

Para los referentes involucrados en este movimiento, es evidente que las vías de emancipación no terminaban solamente con esta forma de resistencias directas y de su potencial expansión en las grietas de la ortodoxia económica. Se evidenció la necesidad de involucrarse más en fondo en los sistemas de ideas, ya sean nuevos, negados o latentes, capaces de renovar la mente de las élites y de los mismos movimientos. Entre las diversas corrientes teóricas emancipadoras que vienen a nutrir este movimiento figuran la escuela de economía ecológica alrededor del físico Frederick Soddy (8) a principios del siglo XX, postergado por el establishment intelectual por su crítica aguda al sistema monetario como mecanismo de control de la riqueza. Se suman también Silvio Gesell, Henry George, Joseph Shumpeter y Eva Perón en la raíz del movimiento peronista. También la obra menos conocida de los Grundisse (9) de Marx mediatizada por el alemán Martin Nicolaus, que visibilizó entre otros elementos los fenómenos de transferencia a los fondos de pensión, la atomización de la clase obrera, la financiarización de los medios de producción, la expansión de una clase media internacional.

Hoy, como sabemos, estas corrientes nuevas o postergadas han vuelto en el tapete a nivel global con la profundización de la crisis capitalista y el surgimiento de nuevas complejidades. Se multiplican los espacios críticos o alternativos, muchas veces afuera de los aparatos tradicionales, mientras los cambios estructurales siguen muy lentos. En cuarenta años, desde la primera alerta oficial lanzada por el informe Meadows y el Club de Roma en 1972, los avances han sido muy frágiles y escasos a favor de un paradigma post-productivista. Es innegable que se multiplican los lugares de innovación, pero dentro de un reforzamiento del lobbying ejercido por el sistema dominante para garantizar su reproducción como lo recuerda el Transnacional Institute10. Si bien la sociedad civil organizada ha sido fundamental para incidir en ciertos temas, todavía no ha consolidado una real agenda propia capaz de frenar la captura del poder por los actores corporativos e incidir en la brújula del concierto de los Estados.
Es en este escenario que un sector vinculado al movimiento de empresas recuperadas argentinas y varios movimientos populares han interpretado el Laudato Si – impulsado por un Papa que se solidarizó en aquellos años con la experiencia de las empresas recuperadas en Argentina (11), como un nuevo horizonte no solamente ético y civilizatorio, sino también político, es decir como un “proyecto de mundo” como lo subraya el teólogo Leonardo Boff (12). No se trata de una propuesta clerical, sino que el Laudato Si aporta un nuevo elemento convocante “no solo para repensar las cosas sino también para desarrollar una síntesis que pueda superar las falacias de los últimos 200 años”. La palabra síntesis aquí es sinónima de síntesis política, es decir del hecho de asumir como sujeto social los desafíos de los nuevos tiempos, con nuevas agendas programáticas y ideológicas.

Las perspectivas acumuladas a lo largo de los encuentros mundiales de movimientos populares (13), estimulado por el Vaticano y acompañado por varios movimientos internacionales (entre otros el movimiento bolivariano), hacen eco a esta idea. Prioriza la centralidad de la batalla contra el colonialismo del sistema económico y financiero. Llaman a los pueblos y la sociedad civil para no mantenerse en el corsé de las « políticas sectoriales » y cuestionar la política mayúscula. Resaltan la necesidad de reemplazar el patrón ideológico globalizante, a veces reproducidos en los sectores sociales, por caminos que van circularmente de lo local a lo universal, respetando la identidad de los Pueblos.

Hacia el Observatorio de la Riqueza

Es a la luz de este recorrido que se creó durante el año 2016 el Observatorio de la Riqueza para una nuevo sistema financiero y comunicacional mundial, con una primera base en Buenos Aires. Su punto de partida radica en visibilizar la importancia de un nuevo debate sobre el conjunto del sistema financiero y comunicacional, en base a las siguientes premisas:

  • Se perdió la oportunidad luego del 2008 de reformar más a fondo el sistema financiero; hoy estamos ante nuevos riesgos sistémicos con una deflación monetaria, lo cual obliga a retomar la discusión.
  • Existe una deflación mundial de precios sin piso determinado debido a los efectos de la revolución tecnológica y de la productividad, lo cual crea inevitablemente las condiciones objetivas y subjetivas para una nueva concepción de la riqueza y de la comunicación (hoy las propias empresas recuperadas en Argentina como muchas otras son víctimas de ese fenómeno y por ello actualizan su lucha con la creación del Observatorio); esto habilita nuevos enfoques sobre el trabajo humano, la economía colaborativa y el consumo.
  • Están surgiendo nuevos proyectos de reconversión neoliberal según dos vertientes: nacionalista-autoritario y neocolonial-globalista, por lo que es necesario favorecer un nuevo internacionalismo e internalizar el debate en los movimientos (esta perspectiva esta resaltada en Europa por el movimiento Diem25, Thomas Piketty (14) y el filósofo Habermas; China por otra parte renueva su política exterior hacia un horizonte de “comunidad humana de destino común”).
  • Los esquemas de libre mercado se han erosionando profundamente; basta ver el fenómeno de retorno de lo político mediante opciones críticas o reaccionarias tales como el Brexit, la irrupción de Donal Trump, también el bajo nivel de consenso alrededor de los últimos tratados transnacionales de libre comercio.
  • La evolución de las reservas de energía fósil y de su costo de extracción empujan una matriz energética hacia las energías renovables, implicando una profunda serie de cambios estructurales.

Un eje central de trabajo del Observatorio (15) tiene que ver con romper el dique monetario artificial que actúa sobre las alternativas populares en todos los frentes estratégicos: conceptual, informacional, político, económico, espiritual y emocional. Otro eje se relaciona con la preparación de una nueva modelización mundial semejante a la línea del informe Meadows del Club de Roma, en base al primer Modelo mundial latinoamericano elaborado en los mismos años por la Fundación Bariloche (16). Un tercer eje finalmente tiene que ver con experimentar propuestas concretas y organizar convergencias a nivel local, regional y global. Entre ellas, se esta preparando en este momento un recurso de amparo judicial sobre el presupuesto 201 (7) aprobado por el Congreso.

Mucho queda para construir obviamente. Lo que si queda evidente para quien suscribe esta nota es que este movimiento, como otros que están emergiendo en las heridas dejadas por un mundo convulsionados, toma raíces en un territorio que tiene un profundo mensaje para ofrecer al mundo. Golpeado sucesivamente por el genocidio, la colonización y la violencia imperial en nombre del progreso civilizatorio, su fuerza reside tanto en su combatividad, la veracidad de su mirada y la capacidad de superar su resentimiento.

 

NOTAS:

(1) Informe Las empresas recuperadas por los trabajadores en los comienzos del gobierno de Mauricio Macri, mayo 2016 http://www.recuperadasdoc.com.ar/informe-mayo-2016.pdf
(2) Unión Obrera Metalúrgica http://www.uom.org.ar/
(3) MNER https://www.facebook.com/MovimientoNacionalDeEmpresasRecuperadasMner
(4) Informe http://www.recuperadasdoc.com.ar/informe-mayo-2016.pdf
(5) En Europa, existen alrededor de 200 empresas recuperadas.
(6) Ver por ejemplo el caso de la empresa griega Viome « La mitad de nuestro corazón se encuentra en Buenos Aires » http://www.viome.org/p/espanol.html y http://www.recuperadasdoc.com.ar/entrevista_europa_espejo_arg.html
(7) https://es.wikipedia.org/wiki/Recursos_comunes
(8) Frederick Soddy fue Premio Nobel de química en el 1921 https://en.wikipedia.org/wiki/Frederick_Soddy
(9) Los borradores del El capital de Karl Marx
(10) Committing geocide : climate change and corporate capture. Susan George, TNI.
(11)  Ver en este sentido las menciones a las fábricas recuperadas durante el último encuentro mundial de movimientos populares de noviembre 2016 http://movimientospopulares.org .
(12) Ver artículo de Leonardo Boff https://leonardoboff.wordpress.com/2016/11/14/francisco-e-mais-que-um-nome-e-um-projeto-de-mundo-e-de-igreja/
(13) http://movimientospopulares.org/documento-final-2016/
(14) http://piketty.blog.lemonde.fr/2016/11/15/agenda-for-another-globalisation
(15) https://observatorio-riqueza.org
(16) http://www.fundacionbariloche.org.ar